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Un día del jardinero Don Ada 21 abril, 2010

Posted by mifernandez in Lo que no sabías sobre....
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Para el jardinero de 70 años, Adalberto Acíbar, el día empieza muy temprano. Se despierta a las 6 de la mañana, se prepara y sin desayunar sale a su trabajo. Adalberto brinda un servicio de puerta a puerta, visita casas particulares que lo han contratado para diferentes días de la semana.  El día de hoy, Adalberto trabajará en el jardín de una familia cuyos miembros conoce por más de 14 años; él ha hecho crecer los árboles que dan sombra a los 200 metros de jardín de esta casa.

Don Ada, como lo conocen, llega a su trabajo a las 7 de la mañana, él no carga herramientas pues éstas se las facilitan en el lugar. El hombre se cambia a su ropa de trabajo en el jardín, ocultándose  detrás la casa, pues al parecer nadie se ha percatado de esta falta de espacio privado, y él es demasiado humilde para pedirlo. Armado con sus botas de caucho, para este jardinero comienza su jornada. Han pasado 15 días desde que estuvo en este patio y el césped ha crecido mucho por la época de lluvia; por suerte para Adalberto en esta casa no hay perros porque a él lo único que le disgusta de su trabajo es recoger las heces de estos.  Así que con un poco de maña prende una vieja cortadora de césped que él conoce muy bien, pues la compraron hace 14 años, la maneja con mucho arte a través del lugar. Termina con la primera sección y entonces notamos que el tiempo no pasa en vano y Don Ada debe bajar la cortadora de césped por unas gradas empinadas hacia un jardín a desnivel y eventualmente lo hace, pero el peligro de sufrir una caída a sus 70 años es preocupante. 

El trabajo con la cortadora de césped le toma a este hombre unas 2 horas, él recuerda con melancolía que antes el trabajo se le hacía mucho más fácil. Entonces, lo invitan a desayunar y recupera sus energías de la mañana con un café pintado y pan. Ya no hay nadie en esta casa a excepción de él y una señora que  prepara el almuerzo y la limpia, Rosita. A pesar de que nadie los vigila, ni a Don Ada ni a Rosita se les ocurre hacer cosas fuera de lo común, Don Ada nunca ha utilizado los baños de esta casa, y solo entra hasta la cocina para almorzar.

Don Ada es un trabajador silencioso, realiza su trabajo de manera sistemática y mantiene limpio y en buen estado el jardín, de hecho, el jardín cuenta de muchos detalles que ni sus dueños conocen ya que son de la inspiración y creatividad de él mismo. Al ser un hombre tan humilde nunca llama la atención ni pide nada, en esta ocasión empieza a llover, no muy fuerte, pero de todas maneras el continúa con su labor, recoge el césped cortado  lo saca en fundas a la calle, poda las ramas de los árboles, se agacha y en cunclillas corta los bordes de césped que la máquina no alcanzó. Ya van a ser las 3 y media de la tarde y la lluvia se intensifica, por suerte Adalberto ya está por terminar, con una de las bolsas de basura se hace un poncho improvisado y corre de un lado al otro guardando las herramientas. Finalmente se lava en un grifo del patio y se cambia la ropa.

Cuando Adalberto sale de esta casa no hay nadie para despedirlo, está muy cansado pues su trabajo se resume en pura actividad física. Pero sin embargo Adalberto disfruta mucho de su trabajo y nunca se queja.  Utiliza sus propias llaves y sale como entró, en silencio sin ser percibido por nadie.

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